Ahora es fácil oír comentar a unos padres en la parada del autobús de su hijo, que el
niño está recibiendo
ayuda, o que ellos mismos la reciben. Es el adolescente, normalmente el que más impedimentos busca para evitar, lo que el supone, va a ser una norma más. Sin embargo, hace falta simplemente una sesión para que se den cuenta de que allí hay confidencialidad, apoyo y de ninguna manera se le enjuicia como él previamente pensaba.
A veces leemos pautas, recetas, sugerencias... de cuándo hay que acudir a un profesional de este tipo. No creemos que hagan falta tales ideas, simplemente cuando uno ve que
él mismo no es capaz de superar el problema que le preocupa en un momento determinado, cuando ve que lo que él intenta no funciona.