Posibles causas de la depresión en adultos:
- Herencia: Mayor posibilidad si hay familiares con depresión.
- Bioquímica del cerebro: Desequilibrios de sustancias químicas en el cerebro.
- Situaciones concretas.
- Personalidad: Baja autoestima, pesimismo, preocupación excesiva...
Tipos y síntomas de la depresión en adultos
- Trastorno bipolar. Cambiar frecuentemente de estados de ánimo: de la euforia (autoestima alta, agitación, irresponsabilidad) a la depresión (baja autoestima, ensimismamiento, insomnio).
- Trastorno depresivo mayor. Síntomas que afectan a las capacidades y visión pesimista de lo que antes agradaba. Puede cursar con:
Insomnio.
Irritabilidad, pensamientos de suicidio, ira, etc.
Desmotivación y tristeza.
Sentimiento de culpabilidad.
Físicamente: dolores de cabeza, digestivos,
mareos...
Por ejemplo, debido a una represión de la agresividad, el individuo se autodestruye como persona y puede llegar a pensar en el suicidio.
- Trastorno distímico. No incapacita pero dificulta la actividad a la persona.
Desánimo.
Aislamiento social.
Sentimientos de tristeza con relación al pasado.
Disminuye la actividad, productividad, etc.
Por ejemplo, la depresión por soledad, muerte y vejez se podría considerar como un trastorno distímico en la depresión de adultos, puesto que dificulta la actividad y los síntomas son similares.
Hemos hablado de depresiones con síntomas "de libro", pero a lo largo de nuestra vida podemos pasar por etapas en las que tenemos un estado de ánimo bajo, no queremos relacionarnos, dormimos poco, no comemos bien... Sin llegar a ser nada grave, lo ideal es consultarlo para poder poner remedio y evitar así pasar el menor tiempo posible en este estado. Ademá, ¡no conviene aprender a vivir con tristeza cuando no hay necesidad! Una
terapia breve o un proceso de
coaching ayudan a salir de estas situaciones y nos dan las herramientas para evitar que en futuro se vuelvan a repetir.
En el caso de la vejez, muchas veces personas que presentan los síntomas de una depresión no son tratados por atribuir dichos síntomas a reacciones normales dentro de la envejecimiento. Sin embargo, siempre que aparezcan indicios de una depresión en la edad adulta, es aconsejable pedir ayuda al
psicólogo. No por ser mayores tenemos que estar condenados al sufrimiento pudiendo remediarlo.