Tener dificultades de abstracción significa tener dificultades para:
- Extraer información importante: síntesis, resúmenes, matemáticas, etc.
- Detectar la idea principal.
- Generalizar su
aprendizaje a situaciones nuevas.
- Seguir una secuencia lógica.
- Comprender conceptos amplios como solidaridad, respeto, paz, entre otros.
- Comprender juegos de palabras.
Por tanto, los problemas para el pensamiento y dificultades de abstracción no hacen a la persona incapaz de aprender, simplemente hacen más lento ese aprendizaje.
Los padres y educadores deben:
- Confiar en la capacidad de su hijo o hija.
- Cuidar su autoestima.
- Ser pacientes.
- Utilizar sencillez para cualquier explicación.
- Premiar los avances dando ánimos y no castigar.
Lo cierto es que ninguna dificultad de abstracción es idéntica en dos personas distintas; a dos
niños les puede suponer mucho esfuerzo subrayar la idea más importante de un texto, pero uno lo logra hacer solo con algo más de tiempo y el otro necesita que una persona le ayude.
Por otro lado, la actitud de los padres y profesores frente al niño es fundamental. Cuando surgen dudas, es necesario contar con el conocimiento de un profesional.
La clave está en fijarse más en las capacidades de cada persona, que en sus dificultades, porque reforzando la autoestima y dando a conocer unas buenas técnicas de estudio cualquier dificultad es superable o mejorable.
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