Diversas causas traumáticas (como un accidente, muerte, presenciar un acto violento...) conllevan
ansiedad o depresión, pero el trastorno de estrés postraumático se diferencia y caracteriza por estos síntomas:
- Revivir repetidamente el trauma, a través de vivencias o sueños.
- Falta de capacidad para responder a esa situación traumática.
- Evitar las situaciones que recuerdan el trauma.
- Ataques de
miedo, pánico e incluso agresividad.
- Aumento de la reacción de sobresalto.
-
Insomnio.
- Dificultad para concentrarse.
Con relación a los síntomas, los padres y educadores tienen que tener en cuenta:
- Su intensidad.
- Su duración en el tiempo. Suelen aparecer tres meses después de la situación traumática, a veces llega a años.
- La proximidad de los síntomas al acontecimiento traumático.
Asimismo, los
niños o
adolescentes pueden expresar un trastorno de estrés postraumático en:
- Sus sueños: tienen
pesadillas sobre el acontecimiento.
- Sus dibujos y juegos: son repetitivos y tienen estrecha relación con la situación traumática.
- Sus pensamientos sobre el futuro: visión muy pesimista; creen que les va a pasar algo malo.
- Fuertes dolores de cabeza y estómago.
Si se sufre un trastorno de estrés postraumático o se sospecha que alguien lo pueda estar sufriendo, es necesario contar con la
ayuda de un profesional. El dejarlo e intentar vivir con ello sin elaborarlo, puede hacer importantes "cicatrices" en la nuestras vidas