La desobediencia se puede deber a muy diferentes causas : estrés escolar,
conflictos entre los padres, celos o conflictos con hermanos o compañeros, problemas con el profesor,
dificultades en alguna asignatura; incluso a respuestas irracionales del niño.
Los motivos pueden ser múltiples y a veces difíciles de ver por parte de los que rodean al niño. Pero si este estado se prolonga en el tiempo, los
niños se pueden sentir infelices con ellos mismos y reducir su autoestima.
Es importante valorar dónde y a quién desobedece el niño, porque muchas veces esto es un claro indicador para ver los conflictos y poder darles solución de manera más eficaz. Por ejemplo, hay niños que en casa mantienen una actitud desafiante y desobecen continuamente a los padres, pero cuando van al colegio respetan y obedecen sin problemas.
La
ayuda del psicólogo
infantil es necesaria cuando los padres ya se han dado cuenta de que lo que ellos están haciendo no funciona y se siguen produciendo situaciones en las que el niño no acata las normas y no obedece. Lo que hay que evitar es que estas situaciones de malestar que se producen tanto en la
familia como fuera, se alarguen en el tiempo y deterioren tanto las relaciones como la autoestima del niño (incluso la de los padres que a veces sienten tanta frustración que se sienten culpables de sus reacciones y de estas situaciones)