Este retraso conlleva que el desarrollo del lenguaje no sea el esperado para la edad que tiene el
niño, pero no supone que exista ningún retraso ni disfunción adicional, así como tampoco un déficit en el oído.
El retraso simple del lenguaje afecta a todos los niveles, siendo los dos primeros los que más influidos se ven:
- Fonológico. Pronuncia mal ciertas letras o las omite.
- Morfosintáctico. Utiliza frases cortas para expresarse y estructuras muy sencillas.
- Semántico. Tiene pocas palabras para comunicarse.
- Pragmático. Espera a que le pregunten, contesta brevemente.
Los síntomas que se destacan en el retraso simple del lenguaje son:
- En la expresión:
o Las palabras aparecen a los 2 años, cuando lo normal es que sea al año o año y medio.
o A los 3 años pronuncia sólo una palabra para referirse a una frase entera. Por ejemplo, dice “agua” cuando “quiero agua”.
o Omite las primeras sílabas.
o Hasta los 4 años no utiliza el pronombre “Yo”.
o Hasta los 5 años no usa plurales, ni frases complejas, ni conjuga bien los verbos.
- En la comprensión:
o Sólo comprende situaciones concretas y cercanas.
o Dificultades de
aprendizaje.
Un retraso simple del lenguaje se puede superar acudiendo a un profesional y estimulando al niño para que hable a partir de los 12 meses, por ejemplo hablándole mucho, señalándole objetos y preguntándole por el nombre.
Es aconsejable que se trate con rapidez este retardo, puesto que a pesar de que con los años el niño logre superarlo en parte, cuanto más se retrase, más dificultades de aprendizaje encontrará a nivel escolar, en donde el lenguaje es un instrumento para el aprendizaje. Además, tenemos que tener en cuenta que pensamos con lenguaje, y por tanto dependiendo de la seriedad del problema, el pensamiento también quedaría "dañado". Es importante por lo menos poder hacer la valoración de las dificultades que presenta el niño.