Esto implica normalmente muchas ganas de mejorar, lo que
ayuda en la terapia.
Otras veces, el adulto también puede
acudir porque se ha sentido obligado por otra persona y, realmente no se siente convencido de lo que quiere. En estos casos, puede resultar más complejo el que el paciente empiece a colaborar.
Lo que siempre está claro, es que una vez que se empiezan a poner en práctica las diferentes técnicas terapeúticas, el paciente mejora y se siente con más fuerza para seguir colaborando en el proceso terapeútico.
Para que se produzca un problema tiene que ocurrir lo siguiente:
- Que no se afronte la dificultad de manera adecuada.
- Que al ver que dicha dificultad persiste, se insista con las mismas soluciones.
- Que se genere un círculo vicioso entre el problema y las soluciones "falsas".
A lo largo del proceso terapeútico, el paciente irá descubriendo nuevas estrategias para afrontar sus problemas, estrategias con las que él mismo cuenta, pero que hasta ahora no utilizaba. Haremos que el paciente repare en las excepciones que rodean a la conducta problema.