En la
terapia familiar nos centramos en la persona o personas de la familia que son más susceptibles al cambio o que más ganas tienen de cambiar la situación problema. Cualquier cambio que se produzca en ellos, en sus actuaciones, en sus respuestas... implicará un cambio en el resto de los componentes de la familia. Seguramente si un padre deja de acusar a su hijo de mentiroso, y le deja de hacer todos los días las mismas preguntas que no tienen sentido para el chico, este empezará a dar otro tipo de respuestas más adecuadas. Es decir, cambiando las preguntas o la actitud del padre, cambiará el hijo.